Sin vivir a dieta ni sentir culpa

Las fiestas de fin de año no arruinan la salud.
Lo que suele desordenarla es la idea de que en estas fechas todo vale o nada importa.

Navidad, Año Nuevo y los encuentros de cierre de año no son el problema. El problema es entrar en modo “pausa total” de hábitos, para luego querer compensar en enero con exigencia, castigo o dietas extremas.

Y eso, desde la biología, no funciona. La buena noticia es que no necesitás dejar de disfrutar para cuidarte. Necesitás algo mucho más simple (y sostenible): criterio.

Hábitos no es perfección, es continuidad

Un hábito saludable no se pierde por una comida distinta. Se pierde cuando abandonamos completamente la estructura.

Si entrenás, comés mejor, dormís mejor y cuidás tu estrés durante el año, dos o tres días festivos no deshacen nada. Lo que sí genera impacto es pasar varias semanas sin horarios, sin movimiento, sin descanso y con exceso de estímulos.

Por eso, el objetivo en fiestas no es “portarse bien”. El objetivo es mantener mínimos saludables.

Alimentación: disfrutá, pero con estrategia

No hace falta llevar tuppers ni comer lechuga mientras todos comen otra cosa. Pero sí podés elegir cómo y cuánto.

Algunas claves simples:

  • No llegues a las comidas festivas con ayunos eternos. Llegar con hambre extrema favorece excesos y mala digestión.

     

  • Priorizá proteínas y vegetales cuando estén disponibles. Eso mejora la saciedad y la respuesta metabólica.

     

  • Elegí conscientemente qué vale la pena. No todo lo que está en la mesa es un “sí”.

     

  • Comé despacio. La digestión empieza en la boca y el sistema nervioso necesita calma.

     

Comer con presencia es mucho más saludable que comer desde la culpa.

Alcohol y azúcar: el combo que más desregula

No es demonizar, es entender.

El alcohol interfiere con el sueño, eleva inflamación y afecta la glucemia. El exceso de azúcar hace lo mismo, sobre todo en personas con resistencia a la insulina o desbalances hormonales.

¿Qué podés hacer?

  • Hidratate bien antes y después.

     

  • Alterná bebidas alcohólicas con agua.

     

  • No tomes todos los días “porque es fiesta”.

     

  • Elegí calidad antes que cantidad.

     

El cuerpo agradece cuando lo cuidás incluso en el disfrute.

Movimiento: no abandones, adaptá

En fiestas no hace falta entrenar como siempre. Pero no dejes de moverte.

Caminatas, estiramientos, movilidad, bailar, jugar con chicos, subir escaleras. Todo suma.

El movimiento ayuda a regular la glucosa, mejora la digestión, baja el estrés y favorece el descanso. Es uno de los hábitos más fáciles de sostener si dejamos de exigirnos “rutinas perfectas”.

Descanso: el hábito más importante (y el más olvidado)

Dormir mal durante varios días seguidos impacta más que comer distinto.

Las fiestas suelen traer cenas tardías, pantallas, alcohol y horarios irregulares. No siempre se puede evitar, pero sí se puede compensar:

  • Dormí siestas cortas si las noches fueron largas.

     

  • Intentá mantener una hora aproximada para acostarte la mayoría de los días.

     

  • Exponete a luz solar por la mañana.

     

  • Bajá estímulos a la noche cuando puedas.

     

Dormir mejor es una de las mejores decisiones de salud que podés tomar en estas fechas.

Estrés y emociones: lo que nadie habla

Las fiestas no siempre son fáciles. Pueden activar duelos, exigencias, vínculos difíciles y emociones intensas.

Y el cuerpo lo siente. Permitirte sentir, poner límites, elegir a qué encuentros ir y a cuáles no, también es salud. No todo se soluciona con comida, alcohol o sobreexigencia.

El hábito más importante: volver

Si un día comiste de más, dormiste mal o no te moviste, no lo prolongues. Volvé al día siguiente.

Ese es el hábito real: la capacidad de volver. No enero. No el lunes. No “cuando se terminen las fiestas”. Volver al próximo acto posible.

Las fiestas no son para castigarte ni para abandonarte. Son una oportunidad para practicar una salud más amable, más flexible y más real. Si querés acompañamiento para sostener hábitos sin extremos, este es un gran momento para empezar.

Con cariño,
Dra. Cecilia Zgajnar
Medicina Orthomolecular · Medicina del Estilo de Vida
Psico-Neuro-Inmunología Aplicada · Coaching en Salud
Atención integrativa 💛